jueves. 18.04.2024

Las colas del aeropuerto de Barcelona, que estamos presenciando en vivo o a través de los medios, nos llevan a reflexionar sobre qué es lo que puede estar fallando aquí. La respuesta es muy sencilla: no se tenían que haber privatizado o externalizado servicios de entidades cuyo titular es el Estado en virtud del artículo 149 de la Constitución. En este caso, la seguridad ha pasado a manos privadas con unos trabajadores que no llegan a mil euros al mes, a pesar de las horas y horas del complejo trabajo y responsabilidad que entraña este servicio.

Uno se siente avergonzado de que la prensa extranjera se haga eco de estas imágenes tercermundistas de las que no tienen ninguna culpa los trabajadores que, por supuesto, tienen derecho a protestar y a reivindicar mejoras en condiciones laborales y salariales.

Puesto que los aeropuertos son competencia del Estado, todos los servicios deberían ser prestados por este.

El Estado tiene competencias en Aeropuertos
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